El miércoles 31 de enero comenzábamos el día con una amarga noticia. Otro compañero perdía la vida en su puesto de trabajo en Sofitec. Bueno, mejor dicho, la vida de otro trabajador ha sido arrebatada por la precariedad y la explotación extrema del sector aeronáutico.

Un joven trabajador de un pueblo sevillano, que apenas tenía 24 años y comenzaba su vida laboral. El primer asesinado por el terrorismo patronal en Sevilla este 2024.

A las 6.45 de la mañana, tras toda la noche de trabajo y a punto de volver a su casa, una de las máquinas de estiraje con la que trabajaba segó su juventud y pese a los esfuerzos de los sanitarios no pudo salvar la vida.

Ante esto, la empresa, en lugar de parar la producción, por mera prudencia o respeto al compañero, mandó limpiar la sangre de la máquina y ordenó la vuelta inmediata al trabajo. Así funciona la patronal: que la máquina y la producción no paren.  Da igual que los trabajadores y las trabajadoras estén rotos de dolor por la pérdida de un compañero o que no se haya tomado ninguna medida para evitar un nuevo accidente. Para Sofitec, sus beneficios valen mucho más que las vidas de los trabajadores.

Sofitec es de sobras conocida por los trabajadores del sector aeronáutico por sus dramáticas condiciones de trabajo. Solo hay que mantener conversaciones con sus exempleados para conocer sus condiciones de explotación: se obliga a los trabajadores a entrar antes de su hora, se les controla el tiempo que tardan en moverse por la fábrica o el número de veces que van al baño e incluso no se les permite que hablen entre ellos… Por no hablar del trabajo a destajo y de las graves vejaciones que se cometen contra los trabajadores, que desarrollan trastornos de ansiedad y otros problemas psicológicos[1].

Además, pese a haber más de 300 trabajadores en la empresa, no hay representación sindical, comité de empresa ni nada por el estilo. Pero esto no es así porque no haya voluntad por parte de los trabajadores o porque la plantilla esté satisfecha, sino porque hay una política muy consciente por parte de la empresa. De hecho, Sofitec es famosa por la política antisindical que ha llevado a cabo durante años, amenazando con el despido a cualquier trabajador que lo intentara. La gran mayoría de empresas con accidentes mortales son aquellas como esta, donde no hay representación sindical que vele por el cumplimiento de las medidas de seguridad desde dentro. Algo que utiliza la empresa para obligar a los trabajadores más jóvenes o con menos experiencia, a quienes utilizan como carne de cañón, a trabajar sin supervisión ni equipos de seguridad, pues es más rápido y barato. Toda una ganga para la empresa a costa de las condiciones laborales y las vidas de los trabajadores.

Pero esto no se limita exclusivamente a Sofitec, sino que en el sector aeronáutico esta es la tónica general: prácticas antisindicales (Airgroup que despide sindicalistas), pago inferior de lo que marca la ley (GSC, donde los trabajadores organizados en la CNT estuvieron de huelga dos semanas), o cierres y despidos masivos (como Aernnova que dejó a 120 trabajadores en la calle) entre otros muchos ataques.

En este caso, Airbus, la empresa matriz, es la principal responsable de esta situación. La política de esta empresa es clara, en lugar de contratar directamente a los trabajadores y ofrecerles condiciones y salarios dignos, prefiere no mancharse las manos, dividir a las plantillas (y su fuerza para luchar) y pagar ese dinero subcontratando a empresas que explotan impunemente a sus trabajadores para aumentar sus beneficios. La misma dinámica que hemos visto en la naval con Navantia.

Esta muerte no es una anécdota en la aeronáutica, ni en la provincia de Sevilla y ni mucho menos en el resto del Estado. Solo entre enero y noviembre del año pasado morían 535 compañeros en su puesto de trabajo, 82 de ellos de una forma brutal, aplastados o atrapados por una máquina[2].

Para estos capitalistas nuestras vidas no valen nada. Para nosotros nuestras vidas y las de nuestros compañeros y compañeras lo son todo. Por eso, es tan necesario recuperar el sindicalismo obrero y militante, ese sindicalismo que mediante la huelga y la lucha unida ha logrado todos los derechos que tenemos y nos quieren arrebatar. No aceptamos la lógica de este sistema criminal donde las beneficios que generamos los trabajadores se los queda la patronal. Hay que acabar con este sistema que pone los beneficios de los burgueses por encima del bien general de la sociedad. Hay que luchar por una revolución socialista que acabe con el orden que permite esto.

Notas:

[1]https://www.lavozdelsur.es/actualidad/sociedad/sofitec-empresa-donde-murio-trabajador-en-carmona_309402_102.html

[2]https://www.publico.es/economia/miedo-no-volver-vivo-casa-99-accidentes-mortales-ocurren-empresas-sindicatos.html


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