Las elecciones en Zara y Lefties  Madrid del pasado 21 de octubre han supuesto un terremoto y son un indicativo del proceso de reorganización sindical que se está gestando.
En un comité compuesto por 25 delegados, la CGT, que ha sido considerada por gran parte de la plantilla como la opción más combativa, ha pasado de los 4 que tenía a 11 y AST (Alternativa Sindical de Trabajadores), vista de la misma forma por las y los trabajadores, de ninguno a 4. Estos 11 delegados son los que han perdido los sindicatos que desde hace 24 años son mayoritarios (CCOO, UGT y USO). CCOO ha bajado de 10 a 6, UGT de 7 a 2 y USO de 4 a 2.
Estos resultados son consecuencia directa de una acción sindical nefasta por parte sobre todo de los sindicatos CCOO y UGT, que en el caso concreto del comercio en Madrid ha provocado que las condiciones laborales hayan sufrido un gran deterioro, con  una precariedad muy elevada, una jornada laboral interminable y unos salarios muy bajos.

Desde el 2016 se vienen realizando más de 2.000 contratos temporales al año de los que solo se transforman en indefinidos un 2%. A su vez la diferencia entre las nóminas de los trabajadores de Madrid y los de, por ejemplo, A Coruña o Euskadi pueden llegar a los 200 €/mes. 
La experiencia de años de sufrir una política sindical de colaboración con las patronales, que solo ha traído precariedad y salarios de miseria está haciendo que muchos trabajadores estén buscando opciones sindicales combativas.
En este sentido las posibilidades de que el sindicalismo combativo se extienda por todo el Estado están dadas.
 
Lo que ha pasado en Zara Madrid es una señal de cuáles son las aspiraciones de capas cada vez más numerosas de la clase obrera.  El sector de trabajadores que ya no ve a los grandes sindicatos tradicionales (CCOO y UGT), como una herramienta para mejorar nuestras condiciones de trabajo, sigue creciendo.
 
Los dirigentes de estos sindicatos han abandonado la acción sindical en las empresas y la han sustituido por relaciones cordiales con los empresarios, o en el mejor de los casos por el recurso a los tribunales, renunciando a la tarea de organizar a los trabajadores y a la lucha. Los sindicalistas de CCOO y UGT que todavía desarrollan esta actividad lo hacen, en la mayoría de los casos por su propia iniciativa, lo que les lleva en numerosas ocasiones a choques con los dirigentes provinciales, regionales o estatales de estos sindicatos. 
Hay claros indicios de que en los próximos meses y años el sindicalismo combativo ganará posiciones en los comités de empresa, porque el único camino es la lucha y esta se abre camino inexorablemente. 
 

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