Nuestra respuesta a una burda campaña de difamación contra la juventud
Una vez más lo han vuelto a hacer. No salimos de nuestro asombro. La escena se ha repetido en todos los hogares. Llegamos a casa de nuestros institutos, ponemos el telediario y ahí está otra vez.
Periodistas, tertulianos y expertos repitiendo la misma historia y sacando las mismas conclusiones del informe PISA del curso 2025-2026. Los datos ya los conocemos todos, ¿los responsables? Pues está claro: la juventud. Estamos enganchados a las pantallas, a las redes sociales y estamos sustituyendo nuestro aprendizaje por la IA.[1]
Ahora en serio. Estamos acostumbrados a que nos tachen de vagos, que nos criminalicen y que nos infantilicen. Pero, por favor, dejad de insultar nuestra inteligencia, la de nuestras familias y la de nuestros profesores. Porque culparnos a nosotras y nosotros del colapso sistema educativo ya es otra cosa.
Hablemos claro. Si la educación pública se ha estrellado contra un muro es por culpa de las políticas de recortes y privatizadoras que han arrasado con la escuela pública. Y sí. Claro que hay responsables: todos los Gobiernos que han ejecutado todos estos planes al servicio de la patronal de la educación privada y de la Iglesia Católica.
Más de 62.000 estudiantes en la Comunidad de Madrid se han quedado sin plaza en la FP pública, el Gobierno de Moreno Bonilla en Andalucía ha suprimido 3.528 aulas en la escuela pública, el Govern de Pérez-Llorca en el País Valencià destinó más de 70 millones de euros al Opus Dei mientras que los centros destruidos por la DANA siguen estando completamente abandonados, 72 aulas públicas cerradas en Cantabria o la reducción a la mitad en el gasto en bolsas de personal en Galicia. A todo esto, hay que sumar que los techos de nuestros centros de estudios se caen a pedazos, no hay climatización en las aulas, estudiamos en barracones, no hay inversión en salud mental ni en la prevención del bullying.
Parece que para los analistas del informe PISA, el hecho de que la educación privada concertada esté creciendo en detraimiento de la red pública no es relevante para valorar la calidad educativa. El mercado privado de la educación mueve 20.000 millones de euros en este momento según referencias de 2023 y 2024[1] (13.650 millones en colegios; 4.150 millones en universidades; y 1.815 en FP). Un nicho de mercado que no deja de expandirse: comparándolo con datos del año anterior, en la universidad la facturación creció un 12,3%, en la FP un 11% y en colegios un 2%. ¿es que acaso estos datos no tienen nada que ver con la degradación en nuestros institutos? ¿Cómo se puede explicar que se cierren aulas en la pública, mientras se aumentan los conciertos con la privada? ¿no tienen nada que ver los miles de excluidos en la FP pública con que los empresarios de la privada se hagan de oro?
Casualmente, ninguno de estos hechos ni los datos – que son públicos – son mencionados ni en el informe PISA ni en ninguno de los artículos y reportajes que han dedicado los medios de comunicación al mismo.
Tras estos resultados se esconde la realidad y el día a día de los alumnos que tenemos que hacerle frente a la destrucción de la escuela pública. Mucho tiene que ver que no podamos estudiar ni aprender con dignidad ¿Cómo esperamos que los alumnos alcancemos buenos resultados educativos en unas condiciones tan deplorables? ¿Quién puede creer realmente que un profesor con "200 alumnos" es capaz de dar una educación de calidad a todos?
Los Gobiernos autonómicos del PP y Vox han hecho de estas políticas su bandera. Nos hablan de libertad educativa y de cultura del esfuerzo cuando quieren decir robar millones de euros a la educación pública para dárselo a la privada-concertada, convirtiendo nuestros institutos públicos en guetos.
Pero es importante que no nos hagamos trampas al solitario. El Ministerio de Educación del Gobierno central, en manos del PSOE, también tiene una responsabilidad muy grande en esta situación. Tras 8 años de gobierno el Ministerio no ha tomado ninguna medida seria para mejorar la enseñanza pública. Es más, lejos de poner coto y cerrar el grifo del trasvase millonario de recursos públicos a la red privada-concertada – que solo es posible gracias a la legislación estatal – han reforzado la política de conciertos y toda la legislación que hace que la red privada crezca a costa de la pública. Y decimos todo esto por no hablar de las comunidades gobernadas por el PSOE, como Catalunya o Asturies, donde la situación de la educación pública no es, ni mucho menos, cualitativamente mejor que la de las gobernadas por la derecha.
La única solución real que hay a este problema es una inversión masiva y un plan de rescate del sistema educativo público. Es necesario contratar a decenas de miles de profesores, así como a personal de apoyo educativo e impulsar una bajada de ratios masiva y poder así tener clases donde los profesores puedan realmente atender a sus alumnos.
Así que sí. Que sigan culpando a la inteligencia artificial y a las redes sociales de que el sistema educativo es un completo desastre. Que nosotras nos seguiremos enfrentando contra todos los que quieren arrebatarnos una de las mayores conquistas de la clase trabajadora que es la educación pública.
Por nuestra parte, tan solo una recomendación a los medios y personalidades que están mostrando tanta preocupación por la juventud estos días: para hablar de educación, pisen, por favor, un instituto público para ver las condiciones en las que tenemos que estudiar. Si no, seguiremos pensando que no son más que propagandistas que solo buscan culparnos a nosotros, a nuestras familias y profesores de problemas cuyos responsables se sientan en los Gobiernos y en los consejos de administración de la educación privada.
Las movilizaciones que han protagonizado nuestros docentes son el claro ejemplo de cuál es el camino para luchar contra los recortes y privatizaciones: la huelga indefinida en el País València que ha puesto en jaque al Govern infame de PP-Vox, la huelga masiva de profesores en Catalunya que la Generalitat, gobernada por el PSOE, está intentando boicotear, la huelga indefinida que comenzará en Madrid en el mes de octubre, las multitudinarias movilizaciones de profesores que se producen en Galiza o la huelga la Andalucía el próximo 11 de noviembre… así salvaremos a la educación pública: con la lucha.
¡No a la destrucción de la educación pública!
Notas:
[1] La educación pública pierde terreno frente a un negocio privado que ya mueve 20.000 millones
[1] El analista jefe del Informe PISA: “La IA está dando a los alumnos la experiencia opuesta al aprendizaje”











