Los trabajadores y trabajadoras de Airbus llevan 35 días de huelga indefinida. Manifestaciones, piquetes, asambleas democráticas, votaciones… un ejemplo de sindicalismo combativo que se ha ganado un apoyo social extraordinario.
Los trabajadores y trabajadoras de Airbus llevan 35 días de huelga indefinida. Manifestaciones, piquetes, asambleas democráticas, votaciones… un ejemplo de sindicalismo combativo que se ha ganado un apoyo social extraordinario. Igual que ocurre en muchas huelgas obreras, somos muchas y muchos quienes nos hemos sentido reconocidos en las reivindicaciones de los trabajadores de Airbus y nos hemos entusiasmado escuchando sus asambleas, viendo las imágenes y vídeos de la huelga y hemos entendido que esta batalla va más allá de las condiciones concretas que sufre la plantilla. Esto va de exigir dignidad y una vida digna para la clase obrera ante una patronal explotadora y que cada día se enriquece más a costa de aplastarnos a la mayoría.
Y esto mismo lo sabe también el CEO de Airbus, que no ha dudado en tirar de sus hilos más fiables para tratar de poner un punto y final a la huelga: la colaboración de la burocracia sindical y la intervención del Gobierno central.
Lo que ocurrió el viernes 4 de septiembre es la definición de un chantaje abierto donde se pisotea el derecho a huelga sin vergüenza ninguna en pleno 2026.
Ese día se celebró una reunión entre la dirección de Airbus, ATP, SIPA, CCOO, UGT y el Ministerio de Industria para llegar a un acuerdo que rompiera la huelga a espalda de los trabajadores y del comité real de la misma. Del encuentro, impulsado por el ministro Jordi Hereu, fueron vetados los sindicatos CGT y ÚTIL, un precedente muy peligroso para los derechos sindicales: se ha ignorado la representación votada por los trabajadores en la asamblea y la de las organizaciones convocantes y que han estado en primera línea de la huelga. Por eso les citaron a la reunión para después darles con la puerta en la cara: para recordar a cualquiera que se atreva a levantar una práctica sindical que no promueva la paz social, que los salarios y las condiciones en los curros no lo deciden los trabajadores, lo deciden los cuatro de siempre. “No era una negociación, a esta reunión estaban convocados los que estaban de acuerdo con el acuerdo”, zanjaba así el ministro. Claro. Querían llegar a un acuerdo del que ninguna asamblea ha sido partícipe.
El Gobierno y la empresa están vendiendo a bombo y platillo el acuerdo ya que recoge la subida del IPC más un 7,95% adicional repartido en cuatro años, hasta 2029. Como los trabajadores dicen: si hoy nos ofrecen esto (algo que a principio de la huelga era “imposible” según Airbus) es por todo lo que hemos luchado, pero es importante recordar que se ha perdido un 8,59% de poder adquisitivo desde 2020. Es decir: ¡esto es lo MÍNIMO que nos corresponde!
Por supuesto, hay muchas otras reivindicaciones de los trabajadores que ni se mencionan. Es una nueva bomba de humo, después de haber rechazado dos veces antes los principios de acuerdo propuestos por la empresa, que utiliza la expresión “referéndum vinculante”… pero sin poner fecha a la consulta para ganar tiempo, chantajear a los trabajadores que están soportando sobre sus espaldas y la de sus familias una huelga muy dura y desmoralizar todo lo que puedan antes de que se refrende nada.
Airbus ya ha intentado esta jugada antes pero ahora ha llegado con la bendición del Gobierno más progresista de la historia (que interfiere en el conflicto para garantizar los beneficios de Guillaume Faury, el consejero delegado de Airbus España) y la dirección de la UGT, que ha decidido traicionar el eslogan que tanto se corea en las asambleas: los trabajadores deciden, los sindicatos obedecen. Parece que la UGT ha cambiado la frase por “La empresa decide, la burocracia obedece”.
Desde Izquierda Revolucionaria queremos volver a enviar todo nuestro apoyo y reconocimiento a los trabajadores de Airbus y entendemos la presión tan fuerte que deben estar sintiendo por parte de esta triple alianza contra su justa lucha. Sabemos que este inicio de preacuerdo y lo sucedido el viernes ha sido un golpe, especialmente después de que la plantilla de Getafe votara con un 81% de los votos continuar con la huelga indefinida ante el intento de la empresa de imponer una tregua para negociar. Todo ha estado estudiado y pensado para romper la unidad de la plantilla y desactivar las asambleas.
Explicar el porqué de esta maniobra, fortalecer las asambleas, animar a todos los trabajadores, sean de la principal o las subcontratas, a organizarse en los sindicatos combativos y en hacer de la manifestación del 12 de septiembre una gran protesta por los derechos de la clase trabajadora, contra los beneficios multimillonarios de los empresarios y la industria de la guerra, es el camino.
Gracias, compañeros y compañeras de Airbus, por vuestra valentía, determinación y fuerza. Sois un ejemplo, la clase obrera y la juventud estamos con vosotros.











