El sistema capitalista es el responsable

Desde Sindicalistas de Izquierda apoyamos la huelga general estudiantil internacional convocada para el 27 de septiembre y  que en el Estado español se concreta con la huelga convocada por el Sindicato de Estudiantes (SE).

Para la clase obrera  la lucha contra el rápido deterioro que está sufriendo nuestro planeta, se está convirtiendo en una necesidad imperiosa.

El cambio climático se ha convertido en un grave peligro para el futuro del mundo y de la propia humanidad.
El verdadero culpable de este desastre es el sistema de producción capitalista que arrasa con todo lo que encuentra, incluido el medio ambiente. Lo único que importa es  garantizar los beneficios económicos de las grandes empresas y los monopolios.
 
La responsabilidad de esta destrucción no se encuentra en «la acción del hombre» en abstracto. Los culpables son los mercados internacionales y  los Gobiernos de todo el mundo, que están a su servicio: el 63% de las emisiones de CO2 y metano son el resultado de la actividad de 90 multinacionales, y un conocido estudio de Oxfam señala que casi el 50% de las emisiones son generadas por el 10% más rico de la población mundial, mientras que la mitad más pobre solo produce alrededor del 10%.

El capitalismo nos conduce a la barbarie ecológica

Esta situación ha golpeado con fuerza la conciencia de millones de personas  en todo el mundo, con los jóvenes a la vanguardia, que están protagonizando un poderoso movimiento ecologista concretado en  numerosas huelgas estudiantiles y manifestaciones masivas.
Preocupados por los peligros que esta lucha puede traer consigo para la estabilidad de su sistema y sus beneficios, sectores de la clase capitalista y de los políticos a su servicio, han adoptado la estrategia de sumarse al carro del ecologismo, e intentan desviar la atención de la responsabilidad fundamental que tienen ellos y su sistema,  en esta barbarie.
Los mismos que derraman lágrimas de cocodrilo por el deterioro del planeta en reuniones del G-7 o en  distintos foros internacionales son los que, sin ir más lejos, permiten y facilitan la destrucción de los bosques y las selvas, en favor de grandes empresas madereras o ganaderas.

La crisis climática ha puesto, una vez más encima de la mesa que los intereses de los capitalistas son totalmente antagónicos a los de la mayoría de la sociedad. Las acciones prácticas que se deben llevar a cabo para salvaguardar el futuro del planeta chocan frontalmente con los intereses de las diferentes potencias mundiales y la existencia de la propiedad privada de la tierra y de los medios productivos y energéticos.

Mientras defienden las condiciones políticas y económicas que están destruyendo el planeta, organizan eventos internacionales sin trascendencia práctica, a la vez que los medios de comunicación a su servicio insisten en que el movimiento ecologista debe ser apolítico, porque «nos afecta a todos por igual» y dirigentes políticos como Angela Merkel  o Felipe VI, banqueros como Ana Patricia Botín, e incluso instituciones tan podridas como el Fondo Monetario Internacional, muestran su «sensibilidad ecológica», cada vez que tienen ocasión.
Desde Sindicalistas de Izquierda coincidimos con el SE, en la denuncia estas maniobras de los grandes capitalistas y sus lacayos.
 
Al igual que el SE queremos también dejar clara nuestra lucha contra esa gran mentira que es el «capitalismo ecológico».
Los capitalistas intentan embaucar y asimilar al movimiento ecologista, cuando no comprarlo directamente, y evitar que se llene de contenido anticapitalista y revolucionario. La atención mediática que está recibiendo la joven Greta Thunberg, forma parte de esta puesta en escena.

¡Por un ecologismo revolucionario, anticapitalista y de combate!

El planeta está siendo envenenado por la existencia del capitalismo, solo acabando con él podremos frenar el deterioro que nuestro mundo está sufriendo. 
Estamos de acuerdo con el «consumo responsable» y la «concienciación individual», pero defender que estos son la solución a la degradación del planeta, es intentar engañar a los que luchamos contra esta lacra y hacerles el juego a los verdaderos responsables: los capitalistas y su sistema.

Tampoco los «partidos verdes», son la alternativa. Estos que intentan convencernos que la defensa del medio ambiente es compatible con la existencia del capitalismo, cuando han llegado a Gobiernos europeos, han aplicado la lógica capitalista en todos los campos. Han impuesto recortes y aprobado medidas contra el medio ambiente, en interés de las grandes multinacionales. El ejemplo más claro es el Partido Verde alemán que llevó adelante el mayor programa de ajustes y privatizaciones desde la postguerra cuando gobernó en coalición con el SPD entre 1998 y 2005.

La misma naturaleza tiene el «Green New Deal» (Nuevo Acuerdo Verde), propuesto en EEUU por la senadora demócrata Alexandria Ocasio-Cortez.
¡No nos engañan! El capitalismo no se puede reformar; no podemos relegar la lucha por la supervivencia del planeta y la humanidad a la buena voluntad de los grandes monopolios mineros, petroleros, eléctricos, agropecuarios, gasísticos, madereros… y los bancos y fondos de inversión que están detrás de ellos.
 
Por su parte, en el Estado español, el Gobierno del PSOE ha hablado de poner en marcha una «agenda de transición ecológica». Pero para hacer esta «agenda» realidad, el Gobierno del PSOE tendría que enfrentarse a los intereses de las grandes empresas energéticas, eléctricas y petroleras. Es evidente que Pedro Sánchez no pasará, una vez más, de los brindis al sol y los discursos.
Así mismo, los dirigentes de los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT, también hacen declaraciones en las que muestran su «sensibilidad ecológica», pero en cuanto a acciones concretas, no pasan de los gestos testimoniales.
 
Hay que levantar un movimiento ecologista revolucionario que plantee terminar con la dictadura que los grandes monopolios ejercen sobre la producción mundial, para plantificar la economía mundial de manera racional y respetuosa con el medioambiente. Hay que luchar por la transformación socialista de la sociedad.

Desde Sindicalistas de Izquierda exigimos:

-Nacionalización bajo control democrático de los trabajadores de todas las multinacionales de la energía: eléctricas, compañías mineras, de petróleo y gas, eólicas y solar… Cierre de las centrales nucleares, y plan público de inversiones para establecer una industria energética 100% ecológica y sostenible ampliando los puestos de trabajo y garantizando los existentes. ¡No a la pobreza energética!

-Por una red de transporte público, gratuito, de calidad y ecológico. Plan masivo de inversiones para hacer las ciudades 100% sostenibles.
-Nacionalización de las industrias automovilísticas, aeronáuticas y navales, y transformación de su producción para hacerlas viables y no contaminantes.
-Nacionalización de la tierra, la industria pesquera, ganadera y de procesamiento de alimentos. ¡Por una alimentación sostenible, ecológica y sana para el conjunto de la población!
 
-Empresas públicas de reciclaje bajo el control democrático de trabajadoras y trabajadores. ¡Basta de hacer negocios con el ecologismo!
-Por una producción sostenible planificada democráticamente por el conjunto de la clase trabajadora y la juventud. Nacionalización de la banca y los grandes fondos financieros para llevar a cabo todos estos planes. ¡Por la transformación socialista y ecológica de la sociedad!
 

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